Bautismo-Por Carlos Aracil Orts

“¿El bautismo actual es para salvación?”
El Bautismo en sí no salva, pero es un mandamiento del Señor (Mt. 28:19; Hch 2:38,39). La salvación de los seres humanos no viene de cumplir la ley de Dios: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; (9) no por obras, para que nadie se gloríe. (10) Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:8-10).
No obstante, “sin la santidad nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14); y Jesús dijo que “el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. (6) Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:5-6). Esto quiere decir que sin conversión, o sea sin arrepentimiento no hay salvación, y el Bautismo es una señal de que Dios nos ha salvado en Cristo por la fe en Él, y de que hemos muerto al pecado y resucitado a una nueva vida (Ro. 6:1-14; Col. 2:11-15; 2 Co. 5:17); además, el bautismo es una obra de fe y de obediencia a Dios y de testimonio de nuestra fe al mundo. Si voluntariamente rechazamos el bautismo en agua, estamos pecando y no somos salvos.
¿Quiénes pueden bautizar?
En mi opinión, el bautismo lo puede aplicar cualquier hermano, que conozca bien su significado, a otro creyente, que sepa también su significado, que haya recibido la enseñanza de la Palabra, y haya aceptado a Cristo como su Salvador personal. Es muy importante que el candidato al bautismo sea muy consciente de lo que el mismo simboliza: el perdón de todos sus pecados, la muerte al pecado, y al hombre viejo, el nuevo nacimiento, la resurrección a nueva vida en Cristo, y la testificación de Cristo a los que nos rodean, de las grandes cosas que Dios ha hecho al convertirnos y darnos la salvación, y, debe saber también, que recibirá el Espíritu Santo en ese momento, si todavía no lo hubiera recibido cuando decidió entregar su corazón a Dios, pero, en cualquier caso debe creer firmemente que Cristo pasa a morar en su cuerpo, mediante el Espíritu Santo, y su cuerpo será templo del Espíritu Santo. Quizá la única condición del hermano que bautizara es que fuera nacido de nuevo y hubiera sido bautizado anteriormente, aunque lo importante es que fuera una persona consagrada a Dios, que llevara una vida honorable, o que reuniese los requisitos de los obispos, diáconos o ancianos (1 Timoteo 3:1-13; Tito 1:5-9). En el momento del bautismo, el candidato debe confesar su fe en Cristo y en su Palabra.
En el libro de Hechos de los Apóstoles encontramos que Pablo fue bautizado por Ananías, que simplemente era  “un discípulo”, que vivía en Damasco (lee, por favor, Hch. 9:10-19).
Hechos 9:10-19:  Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.  (11)  Y el Señor le dijo: Levántate, y vé a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,  (12)  y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.  (13)  Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;  (14)  y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.  (15)  El Señor le dijo: Vé, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;  (16)  porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.  (17)  Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.  (18)  Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado.  (19)  Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.
Que sepamos, este discípulo, solo era un creyente, un cristiano o seguidor de Jesucristo. Por tanto, no hace falta que el que bautice tenga ningún título de Pastor ni de teólogo, ni de evangelista, simplemente puede ser un “anciano” de la iglesia, que reúna las condiciones descritas en 1 Timoteo 3:1-13 o Tito 1:5-9), etc.
¿Solo puede ser por inmersión o no importa el método siempre que haya agua y arrepentimiento?
El Bautismo debe ser por inmersión en el agua (Bautisterio, Balsa, piscina, rio, playa, etc.); porque así fue bautizado Jesús, y el etíope por Felipe (Hch. 8:26-40). Y además, porque la inmersión simboliza mejor la muerte al pecado y la resurrección a nueva vida, cuando se sale del agua (ver Ro. 6:1-14; Col. 2:11-15; 2 Co. 5:17).
Romanos 6:1-14: ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?  (2)  En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?  (3)  ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?  (4)  Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.(A)  (5)  Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;  (6)  sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.  (7)  Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.  (8)  Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;  (9)  sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.  (10)  Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.  (11)  Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.  (12)  No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias;  (13)  ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.  (14)  Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

Colosenses 2:11-14: En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo;  (12)  sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.(A)  (13)  Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él,(B) perdonándoos todos los pecados,  (14)  anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,(C)
¿Hechos 1:5 y Mateo 3:11 nos dice que no es necesario ya el bautismo en agua?”
El bautismo de Juan el Bautista fue precursor del bautismo en Cristo; aquel era solo un símbolo de arrepentimiento, porque todavía no se había inaugurado el Nuevo Pacto en Cristo, con su muerte y resurrección; tampoco servía para recibir el Espíritu Santo, porque El mismo sería enviado por Cristo desde el Cielo (Lc. 24:49; Hch. 1:7), solo después de su ascensión. Sigue siendo un mandamiento (ver Mt. 28:19; Hch. 2:38,39)

Carlos Aracil Orts
www.amistadencristo.com

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