2018/02/28

El Joven Rico


Al salir El para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de El, le pregunto: Maestro bueno, ¿Que haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por que me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenia muchas posesiones. (Marcos 10:17-22)

Saludos. Soy un convencido de que, el dinero no lo compra todo, aunque sea necesario. Recientemente, en alguna red social, leí lo siguiente: "Era tan pobre que, lo único que tenia era dinero."

En esta publicación vamos a estudiar a un hombre joven que, confiaba en si mismo, en sus propias capacidades y recursos económicos, razón por la que rechazo a Jesucristo.

¿Quien era este joven? Se sabe que, era un joven muy rico(Mateo 19:22, Lucas 18:23). Pertenecía a una familia distinguida(Lucas 18:18). Moralmente, era ejemplar(Marcos 10:19-20). Podríamos deducir, también que, era simpático y agradable, ya que el Señor "mirándole, le amo"(Marcos 10:21). A primera vista, el joven prometía: vino corriendo donde estaba Jesús y se arrodillo ante El, manifestando un comportamiento inusual para un hombre de su categoría en esa época(Pero ante El toda rodilla se doblará: Isaias 45:23Romanos 14:11, Filipenses 2:10). Ademas, todo parece indicar que consideraba a Jesús como alguien importante que le podía guiar espiritualmente.

Sin embargo, a pesar de tener tan buenas cualidades, el joven comprendía que le faltaba algo. En su corazón había un vacío que, no podía ser llenado con ninguna de las cosas(materiales) que había alcanzado en su vida, y menos con su propio esfuerzo o capacidades(de lo contrario no habría ido a buscar al Maestro).

Lo que le faltaba era la Salvación, o como el mismo lo expresa, "la vida eterna". Y ¿De que sirve ganar el mundo entero si se pierde el alma?, ¿de que pueden servir todas las cosas que podamos tener en esta vida si no las podemos disfrutar mas allá de la muerte? La vida es tan corta, y este joven anhelaba perpetuar sus comodidades mas allá de la muerte.

Aparentemente, el hombre era sincero en su pregunta a Jesús: ¿Que haré para heredar la vida eterna?, y también daba la impresión de que deseaba intensamente lo que estaba pidiéndole. Se podría decir que, casi "estaba a punto de convertirse al Señor".

Para los judíos del tiempo de Jesús que, creían en la "vida eterna", ésta se asociaba con la "resurrección" de los muertos. 

Y como veremos mas adelante, lo que este joven deseaba, era poder seguir disfrutando, en la resurrección, de lo que poseía en esta vida. Este era el mismo concepto que los fariseos tenían. Para ellos la nueva vida de resurrección sería la perpetuación de la actual(Marcos 12:18-27). Este concepto, errado, podía ser atractivo para un joven rico y con buena posición social, pero seria trágico para una persona que tuviera una enfermedad grave, o fuera pobre y viejo. 

Así que, este joven evidencio lo que creía: Que lo mas importante de ese mundo venidero, era lo que pudiera llevarse de este. ¡Que concepto tan mezquino de la vida eterna! El Señor, tuvo que corregir este grave error:

"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado." (Juan 17:3)

Aunque no podemos dudar de la sinceridad y el genuino anhelo de salvación de este joven, estos no son suficientes para alcanzarla. A pesar de su sinceridad, había determinados puntos fundamentales en los que estaba peligrosamente equivocado.

Por la manera en que formuló la pregunta, resultaba evidente que, creía que podía alcanzarla por sus propios esfuerzos: "¿Que haré...?". Tal vez pensaba que tenía que hacer algún último esfuerzo, alguna obra especial que le diera el empujón final para ser salvo. Si pidió esta información al Señor(como heredar la vida eterna), muy seguramente no tenia la certeza de que fuera a disfrutar su vida actual, después de su muerte.

Y esta es siempre la inseguridad que acompaña durante toda su vida a aquellos que creen que la salvación depende de sus "buenas obras". Nunca saben si han hecho lo suficiente, y si han sido de calidad necesaria para recibir la salvación. Como veremos mas adelante, el joven pensaba que había cumplido todos los mandamientos, pero si embargo, se sentía afligido, sin paz en el corazón, y lleno de ansiedad, de ahí la pregunta: "¿Que mas me falta?".

Este joven, ademas de tener un concepto errado sobre la salvación y la vida eterna, tampoco entendía quien era Jesús, así que el Señor se ocupa inmediatamente de aclararle(y a nosotros también) ambos conceptos.

El joven se dirige a Jesús llamándole "Maestro bueno", y tal vez esperaba que el Señor se sintiera honrado por esta forma de tratarle, pero el hecho es que no fue así. ¿Por que?

No es que Jesús no fuera bueno, ni fuera Maestro, sino que el joven no estaba entendiendo lo que le estaba diciendo. Era evidente que tenía un concepto elevado de Jesús, igual que mucha gente de nuestro tiempo, pero esto es completamente insuficiente si no se hace justicia a todo lo que El es en realidad.

El Señor empezó por analizar la forma en la que el joven usaba el termino "bueno". Para ello hizo la siguiente afirmación: "Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios". De aquí se desprenden dos conclusiones:

-El joven no era bueno por mucho que se esforzara. Solo Dios es bueno.

-Y lo mas importante: ¿Era Jesús bueno?, ¿que quería decir el joven cuando le llamo bueno? Según esta afirmación, Jesús solo podía ser bueno si era Dios, ¿era esto lo que el joven quería decir?

Después de la aclaración del Señor, se dio cuenta de que estaba usando el termino "bueno" de manera ligera. A partir de aquí, cuando vuelve a dirigirse a Jesús, simplemente le llama "Maestro". De esto deducimos que había usado el termino "bueno" simplemente con el propósito de hacer un cumplido a Jesús, pero no porque pensara realmente que El era Dios encarnado.

Y de la falta de una comprensión adecuada de quien era Jesús, surgen después las otras dificultades del joven. Por ejemplo, el mandato que el Señor le hizo mas tarde para que vendiera todo lo que tenía para dárselo a los pobres, no tendría la misma fuerza ni autoridad si el que se lo mandaba era simplemente un maestro o si era el mismo Dios.

El error del joven es muy común en nuestros días. Muchas personas ven a Jesús como alguien distinguido y bueno, y piensan que por esa razón el Señor se siente satisfecho y halagado, pero esto no es así. Mientras no reconozcamos todo lo que El es, le estaremos menospreciando.

La segunda cosa en la que también estaba equivocado el joven, era en el concepto que tenia de si mismo. El creía que podía ganar la vida eterna "haciendo algo mas". En el fondo se creía bueno y pensaba que estaba a la altura de lo que Dios demanda del hombre, por eso el Señor tuvo que recurrir a la ley para que actuara como un espejo en el que el pudiera mirar reflejado su pecado: "Los mandamientos sabes...".

El Señor citó varios mandamientos que trataban principalmente de nuestras relaciones con los semejantes. Era lógico; si no amaba a su prójimo a quien veía, seguramente no amaría a Dios a quien no veía.

"Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?" (1 Juan 4:20)

¿Que pensaba el joven de si mismo? Lo siguiente: "todo lo he guardado desde mi juventud". Pero, ¿era verdad? A nosotros que somo hombres como el, nos resulta difícil creer que siempre hubiera cumplido los mandamientos de la ley de Dios en relación a su prójimo y a Dios mismo. Para poder creer eso, tendríamos que admitir que el también era "bueno" y el Señor ya había dejado claro que, solo Dios es bueno.

Seguramente el joven había hecho lo que hacen muchos otros: rebajar las exigencias de la ley de Dios hasta un punto en que, el que fuera capaz de cumplirlas. Pero aun así, su propia conciencia no lo dejaba tranquilo, y como el mismo dijo, sabía que le faltaba algo.

Este era un error común entre los judíos del tiempo de Jesús: "se conformaban con el cumplimiento externo de la ley", algo que reprendió duramente el Señor a lo largo de todo el sermón del monte(Mateo 5 y 7). Veamos un ejemplo:

"Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón." (Mateo 5:27-28)

Antes de que el Señor le hiciera el mandato que pondría en evidencia la autenticidad de su corazón, consideremos la mirada hacia el joven en ese momento: "entonces Jesús, mirándole, le amo".

¿Cual era el significado de esa mirada? Era una mirada de amor. Y este detalle es muy importante, porque lo que luego le iba a mandar, por muy duro que fuera, era fruto del amor de Dios. También había mucho de compasión por aquel joven en el que veía una extraña mezcla de fervor y de ignorancia.

¿Cuanto le faltaba al joven para alcanzar la vida eterna? Finalmente, el Señor responde a esa pregunta diciéndole: "Una cosa te falta: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres."

Tal vez el Señor no vio tan mal al joven, después de todo, le dijo que solo le "faltaba una cosa". ¿Cuantas cosas nos faltan a nosotros hoy día, verdad?

Pero el asunto no estaba en vender su posesiones realmente. Al joven le faltaba una sola cosa, precisamente, la única que es necesaria para tener salvación:

"y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa." (Hechos 16:30-31)

"Anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres". Muchos se preguntan si este mandamiento es para todos los ricos. Si así fuera, tendríamos que saber determinar quien entra dentro de esa categoría, ya que muchas veces hablamos, incluso, de países ricos y pobres. Y puesto que, no encontramos en la Palabra un mandamiento generalizado para que todos los ricos hagan lo mismo, creemos que se trata de algo especifico para este joven que, le serviría para ver con claridad lo que realmente había en su corazón.

Ademas, sabemos que hubo algunos creyentes que fueron muy ricos, y Dios nunca les dio ese mandamiento, como por ejemplo Isaac y su padre Abraham(Génesis 26:13).

Lo anterior no quiere decir que, este principio no sea de valor permanente para todos: cuando las riquezas llegan a ser un impedimento para seguir al Señor, sera preciso deshacerse de ellas, de la misma manera que cortamos una mano o un pie(Marcos 9:43-48).

Y claro, no debemos considerar que lo que tenemos es nuestro, sino que somos administradores de los bienes de Dios, y que debemos utilizarlos para su gloria y honra. Podemos quedarnos también con el ejemplo de la Iglesia primitiva que, en casos de necesidad extrema no dudaron en vender sus bienes para ayudar a sus hermanos mas pobres(Hechos 2:44-45, 4:34-37).

¿Se habría salvado el joven si vendía todas sus posesiones? El Señor no le dijo esto en ningún momento. Y ademas esto era solo una parte de lo que Dios le mando, porque a continuación añadió: "Y ven, y sígueme, tomando tu cruz.". Por eso, este mandamiento se dio para hacerle ver que no era "bueno" como pretendía. Tal vez no había robado nunca, pero tampoco era capaz de compartir con generosidad y alegría, lo que tenia, con los mas necesitados.

Para el joven, sus tesoros consistían en sus riquezas, su posición social privilegiada, su juventud, cosas que el mundo valora. Pero en el cielo hay realidades que valen mucho mas. Y esta realidad es el Señor mismo, y la posibilidad de conocerle por medio de una comunión intima, libres ya de todas las ataduras del pecado:

"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado." (Juan 17:3)

¿Consideraba este joven al Señor Jesucristo como un tesoro mas grande que cualquier otra cosa que pudiera tener en esta vida?


Aquí esta la clave del asunto. Muchos predican el Evangelio "metiendo miedo" a las personas con el infierno, y por supuesto que se trata de una terrible realidad, pero nadie va al cielo porque tiene miedo del infierno, sino por amor al Señor, porque queremos unir nuestras vidas a la suya, y queremos pasar la eternidad con El.

Empobrecerse no basta para alcanzar la vida eterna. De hecho, el requisito fundamental es el siguiente: "Y ven, y sígueme, tomando tu cruz."

El joven había planteado su salvación pensando en "añadir" buenas obras y méritos a su vida, pero el Señor le dijo que lo que tenia que hacer era "quitar".

¿Que significa tomar la cruz? Para seguir a Jesús primero hay que identificarse con su cruz. No se puede ser un seguidor de Cristo y avergonzarse de ella. En la Biblia la cruz no era solamente un lugar de sufrimiento, sino de muerte. Por lo tanto el Señor le estaba mandando a "morir". Por supuesto, Jesús no se refería a la muerte física que le tocaba a El. Se trata de dar muerte a aquello que hay en nosotros que, ofende y desagrada a Dios. Pablo hablaba de "considerarnos muertos al pecado."

Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro." (Romanos 6:11)

Morir al pecado no era algo que tenia que hacer solo este joven, sino que, es un requisito para todo aquel que quiera ser un autentico cristiano:

"Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame." (Marcos 8:34)

Desgraciadamente el joven rehusó el camino de la cruz. Había entendido perfectamente lo que Jesús le estaba demandando para ser un seguidor suyo, y lo rechazo. Decidió quedarse con sus muchas posesiones, en lugar de con El.

¡Tan lleno de entusiasmo como había llegado, y tan triste como se fue! ¿Que había pasado?

Tal vez el joven había llegado con la seguridad de que podía ser un discípulo de Jesús, al mismo tiempo que vivía su propia vida. Pero el Señor le dijo que esto no es posible. No se puede servir a dos señores. Seguir a Jesús es incompatible con seguir a "otros dioses o ídolos". Cristo exige lealtad absoluta(Mateo 6:24)

Le sucedió como a muchos hoy día, quieren a Cristo como su salvador, pero no están dispuestos a identificarse con El hasta el punto de sufrir la humillación de la cruz. No están dispuestos a morir a sus propios pecados. No quieren aceptar que debe haber un arrepentimiento sincero antes de que puedan ser recibidos por Dios y salvados por su Gracia.

La semilla de la Palabra había llegado al corazón de este joven, pero el engaño de las riquezas la había ahogado.

"Pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa." (Marcos 4:19)

Había rechazado a Jesús para quedarse con sus riquezas. Eso era lo que quería, mas sin embargo, no le produjo ninguna alegría, de hecho, "se fue triste". Una tristeza que no era sino un anticipo de la terrible angustia que lo acompañaría toda la eternidad.


¿El joven tenia muchas posesiones, o las posesiones lo tenían a El? Lo cierto es que, cuando una persona no tiene a Cristo, de verdad, acabará siendo esclavo de sus propias pasiones, sean estas las que sean.

Para finalizar, y se que seguramente muchos no leen tanto, pero tu que llegaste hasta el final, tienes una oportunidad que, el Señor, hoy, te esta regalando.

Con su comportamiento, el joven demostró que, no estaba dispuesto a dejar sus pasiones para seguir a Cristo, aunque este le prometiera riquezas celestiales. Y ante su desconfianza y rechazo, se alza el ejemplo supremo de lo que Jesucristo hizo por este joven, y por todos nosotros:

"Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos." (2 Corintios 8:9)

Aprenderemos mas sobre este tema en la publicación sobre "La teología de la prosperidad".

Referencias: Biblia - Escuela Bíblica.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Si te gusto esta publicación, compártela. No olvides dejar un comentario para edificarme, corregirme, despejar dudas, o simplemente decir lo que te nazca en el corazón. Si eres de los prudentes y no quieres hacer publico tu comentario, usa el link de Contacto en la barra de menú arriba.